— Hola Víctor, no sé si me recuerdas, una vez hicimos el amor.
— Pues no eres muy concreta. Con los datos que me das no consigo identificarte, podrías ser dos personas.
18 diciembre 2013
17 diciembre 2013
Conversaciones anónimas (1)
— Quiero vuestras tetas libres de amarres. Las quiero saltando, rebotando y apuntando en todas las direcciones.
— ¿Así? ¿Te referías a esto?
— Siento cómo la potencia sexual regresa a mí. Cómo vuelve a rellenar mis testículos de vida. Quiero explotar en el interior de tu cavidad.
— ¿Así? ¿Te referías a esto?
— Siento cómo la potencia sexual regresa a mí. Cómo vuelve a rellenar mis testículos de vida. Quiero explotar en el interior de tu cavidad.
15 diciembre 2013
Recuerdos de la universidad
Una costumbre que me acompañó durante todos mis años de universidad fue la de pedir regularmente los apuntes a las compañeras de clase más guapas y devolvérselos al día siguiente, en apariencia intactos, después de rozar el glande por toda su superficie.
12 diciembre 2013
Exterminio de golondrinas
Vivo en un edificio de siete plantas en el extrarradio de una gran ciudad. Las golondrinas ponen sus huevos en la azotea. No de forma grosera, como cuando las personas decimos que vamos a poner los huevos encima de la cara de la novia de un amigo, sino como un paso más de su proceso de reproducción. Esta mañana he encontrado un bando pegado con celo sobre el espejo del ascensor. Habla de la necesidad de buscar una solución al problema de las golondrinas y propone, de forma implícita, su exterminio. Supongo que no lo expone con mayor crudeza debido a que la vecina del tercero derecha es una activista de los derechos de los animales. Es una chica joven y soltera, he coincidido con ella alguna vez en el ascensor y la encuentro muy agradable. Me gustaría follármela. Yo estoy de acuerdo con el exterminio de cualquier alimaña en general y de las golondrinas en particular, pero no me voy a pronunciar con tanta claridad en la junta de vecinos del próximo jueves hasta haber escuchado a todos los demás. A mí no me afecta directamente el problema con las golondrinas, aunque ya había oído antes hablar de ello. Sus nidos están obturando los sumideros de la azotea, que se inunda cada vez que llueve produciendo humedades en los últimos pisos. Supongo que la nota del ascensor pertence a alguno de estos inquilinos. Pero yo quiero conocer primero la opinión de la vecina del tercero derecha. Quiero acostarme con ella.
09 diciembre 2013
Mitos modernos
El más interesante sentimiento humano es el de la idolatría. Permitió nada menos que el florecimiento de las religiones, que han dominado la historia de la humanidad desde el comienzo.
A mí me interesa más esa idolatría profana de los tiempos modernos. La de la maquinaria publicitaria del primer mundo. La del culto irracional a símbolos creados ex profeso para convertirse en fábricas de dinero.
La mitomanía.
Sabemos lo que son y sin embargo los veneramos.
A mí me interesa más esa idolatría profana de los tiempos modernos. La de la maquinaria publicitaria del primer mundo. La del culto irracional a símbolos creados ex profeso para convertirse en fábricas de dinero.
La mitomanía.
Sabemos lo que son y sin embargo los veneramos.
06 diciembre 2013
En una fiesta
No comprendo por qué me siguen invitando a las cenas y las fiestas de amigos. No soy simpático, no soy divertido y no participo en la conversación. Sólo intervengo cuando me interpelan y me limito a responder a lo que me preguntan. Me acerco a alguno de los grupos que se ha formado y permanezco tangente al mismo, sin que se sepa bien si me he incorporado o no, aunque escucho y asiento o sonrío, para mostrar que tomo parte como espectador. Me preocupa que piensen que no me integro y se preocupen por mí. Así que miento y simulo que me divierto. Apenas bebo alcohol, porque me sienta fatal, y en su lugar elijo cualquier otra bebida para mantener una mano ocupada con el vaso. En la otra tengo siempre una servilleta con la que me limpio compulsivamente la boca. Siempre procuro largarme pronto, pero no puedo propiciar yo mismo la despedida, así que espero hasta que algún otro invitado anuncia que se marcha y aprovecho para incorporarme a la comitiva de partida. Suelo despedirme personalmente sólo del anfitrión y no del resto de invitados, con la mayoría de los cuales no he llegado a hablar y a algunos ni siquiera me los han presentado. En general, creo que a todos los desprecio por igual.
02 diciembre 2013
A través del ano
En la universidad hice una apuesta con un compañero. El que perdiera tenía que someterse a una exploración rectal por un proctólogo, alegando unas supuestas molestias. El otro lo acompañaría, para asegurarse de cobrar su pieza.
Por fortuna gané la apuesta y sigo manteniendo el ano incólume.
Mi amigo estaba tan avergonzado que concertó una cita de forma privada, para evitar que el seguro de su padre cubriera la consulta y así se enterase. La broma le costó cara. Después de salir del médico, le invité a una cerveza para que me contara la experiencia; no sé si quiso prolongar la gracia, pero se negó a sentarse en la banqueta y permaneció de pie. Le recordé la anécdota unos semestres después, el día de nuestra graduación, un instante antes de que subiera al estrado a recoger su diploma.
Es una pena, pero después de tanto tiempo hemos perdido el contacto, mi amigo al que el médico introdujo un dedo lubricado en el recto y lo giró palpando su textura, y yo.
Por fortuna gané la apuesta y sigo manteniendo el ano incólume.
Mi amigo estaba tan avergonzado que concertó una cita de forma privada, para evitar que el seguro de su padre cubriera la consulta y así se enterase. La broma le costó cara. Después de salir del médico, le invité a una cerveza para que me contara la experiencia; no sé si quiso prolongar la gracia, pero se negó a sentarse en la banqueta y permaneció de pie. Le recordé la anécdota unos semestres después, el día de nuestra graduación, un instante antes de que subiera al estrado a recoger su diploma.
Es una pena, pero después de tanto tiempo hemos perdido el contacto, mi amigo al que el médico introdujo un dedo lubricado en el recto y lo giró palpando su textura, y yo.
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