Víctor, ¿podemos hablar?
¿De qué?
He estado leyendo tu blog.
¿El qué?
Tu blog.
Yo no tengo blog.
No mientas, Víctor. Te lo has dejado abierto en el ordenador.
Ah ya, era un blog que estaba leyendo...
Te has dejado abierta la página de edición. Es tu blog.
...
No me ha gustado lo que he leído.
Pero ¡si nada es verdad! Son chorradas que se me ocurren. De verdad que no me drogo ni me acuesto con todas las chicas. No sé, son cosas graciosas que pienso a veces...
Pues a mí no me hacen ninguna gracia.
Pero mamá, ¡que no son verdad!
¿Qué son entonces?
Son cosas que se me ocurren...
Pero, ¿es que quieres ser escritor?
No.
Menos mal, porque no está muy bien escr...
¡Ya lo sé!
Entonces qué significan todas esas historias escatológicas... ¿es que sigues en la fase anal? No te rías, es muy preocupante si de verdad es eso en lo que piensas con 37 años. Y lo mismo con todo el sexo. Es enfermizo; ni un adolescente ansioso por descubrirlo...
...
Me tienes muy preocupada.
29 octubre 2013
26 octubre 2013
La edad basada en el ángulo de la erección
Taxonomía de la erección. Casos.
Improcedente
Entre los 10 y los 15 años comienza la edad fértil en la gran mayoría de los hombres, aunque existen erecciones desde el mismo nacimiento. Habitualmente se adoptan los quince años como punto de partida de las taxonomías por edades, por seguir con la clasificación en lustros de la Asociación Americana de Salud Sexual (ASHA). Esta fase formativa se asimila a una suerte de periodo arcaico del escalón consecutivo, en el que se desarrollan en toda su potencia.
180º
Entre los 15 y los 20 años se alcanza un ángulo de erección de 180 grados respecto a la fuerza de la gravedad. Es decir, respecto de su sentido vertical y descendente, y midiéndola en un sujeto en posición erguida, de pie. El pene llega incluso a presionar fuerte contra el abdomen, tanto, que si no estuviere éste allí, podría seguir incluso ampliando su ángulo. La turgencia del miembro es absoluta, marmórea. La característica principal de este rango de edad es que se pueden alcanzar un número ilimitado de erecciones al día y mantener el estado descrito durante todo el tiempo que se desee, desde horas a días (aunque hay documentados casos, no es recomendable llegar a este extremo). La erección no pierde calidad con cada desempeño del pene –incluyendo la eyaculación– y se puede volver a recuperar el estado cuantas veces se desee, para repetir el ciclo. La velocidad de levantamiento es casi meteórica; en un instante se puede pasar del estado de relajamiento al de tensión máxima. Es muy frecuente su aparición de forma involuntaria.
165º
Entre los 20 y los 25 años se mantienen las características del lustro precedente, si bien se van difuminando los extremos. El ángulo de erección se encuentra en torno a los 165 grados, pudiéndose lograr todavía los 180 grados sin excesiva dificultad. La turgencia sigue siendo absoluta. Según se va avanzando en este periodo, va costando más lograr los registros inverosímiles del anterior fase, si bien se gana en control. Se trata de la fase de plena potencia, donde se cede un poco de la fuerza bruta del quinquenio anterior a favor del dominio y manejo, que alcanza la perfección durante estos años.
145º
Entre los 25 y los 30 años el ángulo de erección alcanza sin problemas los 145 grados. Aparecen los primeros síntomas del declive, que durante los primeros años son imperceptibles y se empiezan a manifestar hacia el final del lustro. La potencia sexual es mesurada, tras el periodo anterior. La turgencia absoluta ya no es permanente y se alterna con periodos de esponjamiento consistente pero no pétreo, que se irán convirtiendo en la norma hacia el final de este periodo. La erección espontánea es menos frecuente y el tiempo de levantamiento aumenta hasta situarse en torno a 10 segundos.
120º
Entre los 30 y los 35 años los poderes han mermado visiblemente. La erección común no pasa de los 120 grados e incluso, durante la mayor parte de su duración, el pene se mantiene por debajo de dicho ángulo. Puntualmente pueden conseguirse marcas más alentadoras. La turgencia absoluta dura sólo unos momentos y el resto del tiempo el miembro se mantiene en estado semirrígido. Todavía es relativamente fácil aguantar una erección de buena calidad, aunque conviene mantener la concentración en ella, porque en esta edad la pérdida involuntaria de dicho estado comienza a ser una certeza, hasta ahora inexistente, y que será cada vez más común. En paralelo, su consecución ya no es instantánea y tampoco se prolonga en el tiempo todo lo que se desea. Se requiere mucho más tiempo de recuperación tras cada desempeño del pene, y además disminuye la calidad de los siguientes desempeños del mismo día. Todavía es asequible disfrutar de varias erecciones al día, pero la cantidad se va limitando ostensiblemente. Su aparición de forma involuntaria es ya infrecuente.
90º
Entre los 35 y los 50 años el ángulo de la erección se sitúa en torno a los 90, decayendo según va avanzando la edad. En el primer lustro es todavía posible mantener, algo empobrecidas, las características del periodo anterior, por lo que sigue resultando aceptable. Sin embargo durante el segundo lustro decae lentamente y más rápidamente en el tercero. Las erecciones involuntarias son inexistentes. En paralelo, y debido a que empieza a constituir un reto, se experimenta cierta resignación en torno al propio acontecimiento de la erección, que suele empezar en el primer lustro y se encuentra bien asentado al final de estos quince largos años.
60º
A partir de los 50 años el ángulo oscila entre los 60 y los 70 grados. Las erecciones se convierten en un bien poco frecuente y que requiere de mucha dedicación. Todas las características han mermado mucho, en progresión inversa al aumento del desinterés sobre el estado de inflamación fálica. El declive es evidente e irreversible. La erección perfecta de antes de los treinta años ya es completamente imposible, hay que conformarse con un estado de semirrigidez que normalmente ni siquiera se mantiene durante el tiempo necesario para completar un coito.
Improcedente
Entre los 10 y los 15 años comienza la edad fértil en la gran mayoría de los hombres, aunque existen erecciones desde el mismo nacimiento. Habitualmente se adoptan los quince años como punto de partida de las taxonomías por edades, por seguir con la clasificación en lustros de la Asociación Americana de Salud Sexual (ASHA). Esta fase formativa se asimila a una suerte de periodo arcaico del escalón consecutivo, en el que se desarrollan en toda su potencia.
180º
Entre los 15 y los 20 años se alcanza un ángulo de erección de 180 grados respecto a la fuerza de la gravedad. Es decir, respecto de su sentido vertical y descendente, y midiéndola en un sujeto en posición erguida, de pie. El pene llega incluso a presionar fuerte contra el abdomen, tanto, que si no estuviere éste allí, podría seguir incluso ampliando su ángulo. La turgencia del miembro es absoluta, marmórea. La característica principal de este rango de edad es que se pueden alcanzar un número ilimitado de erecciones al día y mantener el estado descrito durante todo el tiempo que se desee, desde horas a días (aunque hay documentados casos, no es recomendable llegar a este extremo). La erección no pierde calidad con cada desempeño del pene –incluyendo la eyaculación– y se puede volver a recuperar el estado cuantas veces se desee, para repetir el ciclo. La velocidad de levantamiento es casi meteórica; en un instante se puede pasar del estado de relajamiento al de tensión máxima. Es muy frecuente su aparición de forma involuntaria.
165º
Entre los 20 y los 25 años se mantienen las características del lustro precedente, si bien se van difuminando los extremos. El ángulo de erección se encuentra en torno a los 165 grados, pudiéndose lograr todavía los 180 grados sin excesiva dificultad. La turgencia sigue siendo absoluta. Según se va avanzando en este periodo, va costando más lograr los registros inverosímiles del anterior fase, si bien se gana en control. Se trata de la fase de plena potencia, donde se cede un poco de la fuerza bruta del quinquenio anterior a favor del dominio y manejo, que alcanza la perfección durante estos años.
145º
Entre los 25 y los 30 años el ángulo de erección alcanza sin problemas los 145 grados. Aparecen los primeros síntomas del declive, que durante los primeros años son imperceptibles y se empiezan a manifestar hacia el final del lustro. La potencia sexual es mesurada, tras el periodo anterior. La turgencia absoluta ya no es permanente y se alterna con periodos de esponjamiento consistente pero no pétreo, que se irán convirtiendo en la norma hacia el final de este periodo. La erección espontánea es menos frecuente y el tiempo de levantamiento aumenta hasta situarse en torno a 10 segundos.
120º
Entre los 30 y los 35 años los poderes han mermado visiblemente. La erección común no pasa de los 120 grados e incluso, durante la mayor parte de su duración, el pene se mantiene por debajo de dicho ángulo. Puntualmente pueden conseguirse marcas más alentadoras. La turgencia absoluta dura sólo unos momentos y el resto del tiempo el miembro se mantiene en estado semirrígido. Todavía es relativamente fácil aguantar una erección de buena calidad, aunque conviene mantener la concentración en ella, porque en esta edad la pérdida involuntaria de dicho estado comienza a ser una certeza, hasta ahora inexistente, y que será cada vez más común. En paralelo, su consecución ya no es instantánea y tampoco se prolonga en el tiempo todo lo que se desea. Se requiere mucho más tiempo de recuperación tras cada desempeño del pene, y además disminuye la calidad de los siguientes desempeños del mismo día. Todavía es asequible disfrutar de varias erecciones al día, pero la cantidad se va limitando ostensiblemente. Su aparición de forma involuntaria es ya infrecuente.
90º
Entre los 35 y los 50 años el ángulo de la erección se sitúa en torno a los 90, decayendo según va avanzando la edad. En el primer lustro es todavía posible mantener, algo empobrecidas, las características del periodo anterior, por lo que sigue resultando aceptable. Sin embargo durante el segundo lustro decae lentamente y más rápidamente en el tercero. Las erecciones involuntarias son inexistentes. En paralelo, y debido a que empieza a constituir un reto, se experimenta cierta resignación en torno al propio acontecimiento de la erección, que suele empezar en el primer lustro y se encuentra bien asentado al final de estos quince largos años.
60º
A partir de los 50 años el ángulo oscila entre los 60 y los 70 grados. Las erecciones se convierten en un bien poco frecuente y que requiere de mucha dedicación. Todas las características han mermado mucho, en progresión inversa al aumento del desinterés sobre el estado de inflamación fálica. El declive es evidente e irreversible. La erección perfecta de antes de los treinta años ya es completamente imposible, hay que conformarse con un estado de semirrigidez que normalmente ni siquiera se mantiene durante el tiempo necesario para completar un coito.
22 octubre 2013
Arrepentirte
Cagar verde. Que te duela. No contárselo a nadie. Marchitarte con los días. Así, lentamente hacia el desenlace y, cuando ya es demasiado tarde, arrepentirte de todo.
20 octubre 2013
Internet ha hecho mucho daño
Como portador de pene, debo expresar el daño que nos ha hecho el advenimiento de internet en nuestras sociedades. Yo he estado siempre muy contento y orgulloso de mi miembro. He proporcionado enormes cantidades de placer a las mujeres y me he dedicado a él con esmero todos los días. Yo pensaba que tenía un pene absolutamente normal y cuando hablábamos los compañero de la oficina sobre los temas de follar y nuestras pollas, imaginaba que las de mis compañeros eran iguales que la mía. Pero luego llegó el advenimiento de internet y de la pornografía que estaba contenida en esta nueva tecnología y ya me di cuenta de que tenía el pene diferente a los demás hombres. No entiendo por qué ninguna de las mujeres a las que he proporcionado placer, me lo ha comentado nunca. Y ya sé lo que ustedes se imaginan, que la tengo más pequeña que la gente que sale en internet y que eso es normal porque ellos son actores elegidos, e incluso a veces las fotografías están retocadas para aumentar el tamaño de sus atributos genitales. Pero no es eso. Sí que la tengo más pequeña que los atributos genitales que salen en internet, pero no me refiero a este hecho en concreto cuando digo que tengo el pene diferente de los otros hombres. Lo que a mí me sucede tiene que ver con la forma de mi pene. Los huevos son normales, como los de las otras personas. Pero mi cipote tiene una forma diferente. Digamos que el modelo normal, el de todos ustedes sin ir más lejos, es como un tubo terminado en el extremo por el capullo o glande, que es de otro color y de piel más suave. Pues en mi caso no es un tubo, es como un helado de cucurucho. El cipote se va ensanchando hacia la punta y el capullo o glande es bestial, como una bola de helado de fresa grande. Yo pensaba que todo el mundo tenía el pene así, pero resulta que no, que en internet no se ve ninguno igual que el mío. Y me he informado y no es tan normal, alguno hay, pero muy pocos. Y ahora estoy muy acomplejado y ya no me apetece seguir dando placer a las mujeres con esta polla amorfa, de risa.
18 octubre 2013
Pensamientos extraños e improductivos
Llevando la discusión al ámbito de las consideraciones prácticas, es interesante apuntar las posibilidades de la higiene dental y la gran idea de un mundo sin caries dentales, ni el resto de problemas asociados con los dientes, la lengua o la cavidad oral, que llegaría así a convertirse en el primer acicate hacia la desaparición de los temores asociados con el dolor derivado de intervenciones dentales, e incluso la idea de que la placa pudiera aparecer sobre la superficie de los dientes, con las consecuencias negativas que ello conlleva, tales como olores repugnantes emitidos por la cavidad bucal y la decoloración, así como la perforación resultante de imágenes mentales que una vez fueron bellas y la posibilidad de ruptura de las relaciones basadas en la idea de una distorsión negativa de la boca, por los dientes, que si bien no está necesariamente considerada como uno de los pilares principales de la felicidad, puede, de hecho, convertirse en una pequeña úlcera que supura y transfiere energías negativas a la mente, que se encontraba en estado de paz y reposo, dando lugar a pensamientos extraños e improductivos. David Lynch. Strange and unproductive thinking.
15 octubre 2013
El premio
No, realmente no sé a qué te refieres. No entiendo por qué quieres que dejemos de trabajar y vayamos un momento al dormitorio. ¿No ves que queda todavía mucho por hacer? Ya sé que estás cansada, yo también, pero... ¡esto es absolutamente fascinante!, ¿no crees? Lo que hemos descubierto esta tarde puede abrir caminos completamente nuevos, esta es una forma diferente de enfrentarse al problema y ¡la hemos encontrado nosotros! ¿No te das cuenta de que podríamos estar vislumbrando la ruta hacia la solución definitiva, después de tantas décadas de fracasos colectivos? Pero antes hay que desechar cualquier posible error, tenemos que cuidarnos de ello, y no podemos parar justo cuando estamos tan concentrados, ahora que estamos tan metidos de lleno... y tan cerca. Sí, ya sé que son las tantas de la madrugada... Mira, no lo entiendo ¿acaso a ti no te resulta interesante? ¿No hemos dedicado años de trabajo a esto, soñando con este momento? Pues entonces, ¿por qué quieres lo dejemos? vamos a continuar un rato más... luego tendremos tiempo de ir al dormitorio. No sé qué te ha dado con el dormitorio, qué hay tan interesante allí... ¡con lo que tenemos aquí! Venga, no perdamos más el tiempo hablando, hay cosas más importantes que requieren nuestra atención. Anda, ven, mira lo último que estaba desarrollando, ¿qué opinas?
14 octubre 2013
Hijas que lloran abrazadas a madres
Con 37 años creo pasadas todas mis oportunidades de volver a desflorar a una mujer y eso hace mi vida un poco peor.
¿Jiñas sangre? Tengo una polla que no uso.
El conejo, puta, destapa el conejo.
Queremos que nuestra vida no sea nunca más así.
Practicar la homosexualidad el primer domingo de cada mes.
Anoche follé por segunda vez en este año; hoy estoy satisfecho, pero en tres días volveré a querer estar muerto.
¿Jiñas sangre? Tengo una polla que no uso.
El conejo, puta, destapa el conejo.
Queremos que nuestra vida no sea nunca más así.
Practicar la homosexualidad el primer domingo de cada mes.
Anoche follé por segunda vez en este año; hoy estoy satisfecho, pero en tres días volveré a querer estar muerto.
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